6 de mayo de 2012

"Lacan, la voz, el tiempo"

Baas, Bernard (Letra Viva, 2012).
El objeto de las reflexiones que siguen es mostrar cómo esa doble problemática (digamos, para simplificar, la problemática semántica y la problemática ética) está implicada en la concepción de la voz de J. Lacan. Desde luego, se podría evocar otras referencias psicoanalíticas. Pero, entonces, es necesario precisar que sus autores se aferran, por lo general, a la realidad elocutiva de la voz en el habla analítica, es decir, a su timbre, su ritmo, sus entonaciones, etc., en la medida en que se ocuparían de los efectos del inconsciente sobre el cuerpo hablante, en la medida en que todas esas fluctuaciones de la voz serían signos de interpretación. Sin duda, esta última es una perspectiva de interés para la práctica analítica. Pero hay que reconocer que Freud, por su parte, no se interesó por ella. Y, sobre todo, debemos observar que, a pesar de su atención a todos los detalles del acto psicoanalítico, Lacan se desvió resueltamente de esa manera de considerar la voz en su manifestación fenoménica. De cierto modo, tanto Lacan como los autores que acabamos de evocar, apuntan a la esencia de la voz más allá de la voz, más allá de sus manifestaciones empíricas. Más precisamente, Lacan quiso interrogar la voz llevándola a ese límite esencial donde la realidad fonatoria cede el paso a una voz absolutamente silenciosa y terrorífica: la voz como objeto a. Y es precisamente como tal, en calidad de objeto pulsional, que esa voz tiene una relación esencial y radical con la cuestión de la responsabilidad.