Lo diverso por definición hace obstáculo a cualquier “clínica” que no
se ancle en el decir del analizante, a toda clínica que construya sus
enunciados utilizando como categoría lo identificatorio. Está en la base
de la teoría queer oponerse a cualquier intento de definición de una
identidad anudada a una determinada opción sexual desde cualquier
discurso en lo social dado que toda ficción identitaria genera procesos
de exclusión y marginalización. Las categorías de identidad tienden a
ser instrumentos de regímenes regularizadores, tanto si obran como
categorías normalizadoras de estructuras opresoras, como si sirven de
encuentro para una oposición liberadora. Es decir, la categoría
“lesbiana” es tan reguladora como lo es la categoría “heterosexual”.
Fragmento del prólogo
Psicólogo Clínico - Psicoanalista Vincular (online/presencial) - Docente - Investigador
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3 de octubre de 2016
29 de mayo de 2013
"Sexualidades. Tensiones entre la psiquiatría y los colectivos militantes".
La sexología nació bajo el signo
de la patología. Su preocupación no ha sido cuidar y aumentar el goce
sexual sino marcar los límites de la sexualidad considerada normal, por
un lado, y los "excesos" y "desviaciones", por el otro. De tal modo, la
"normalidad" sexual estaría naturalizada por la pareja varón
activo/mujer pasiva. Todas las personas que tuvieran otra sexualidad o
prefirieran otras prácticas serían patologizadas y, eventualmente,
criminalizadas. Durante siglos, y aún hoy, quienes se ocupan de
dictaminar los trastornos sexuales desde la psiquiatría no se han
alejado de los preceptos que proponían las religiones. Silvia Di Segni
pone de manifiesto hasta qué punto, detrás de las distintas
persecuciones, desde la caza de brujas medieval hasta los códigos
contravencionales contra homosexuales y travestis, se esconde la norma
de la heterosexualidad al servicio de la procreación como ideal
científico y moral. El libro recorre también los avatares más recientes
de las minorías sexuales en la lucha por el reconocimiento de sus
derechos y los obstáculos que les impusieron los rígidos cánones de la
psiquiatría.
Sexualidades. Tensiones entre la psiquiatría y los colectivos militantes
constituye una investigación exhaustiva e inquietante y también una
fuerte apuesta por una psiquiatría más atenta a la maximización del
placer sexual y el bienestar de las personas que a la imposición y el
control de lo que se considera normal.
4 de octubre de 2012
"La invención de la cultura heterosexual".
El mundo que nos rodea está gobernado por el imaginario de la pareja heterosexual. Se trata de un imperio invisible que da por descontado su carácter “natural”, y que los cuentos infantiles, las revistas, el cine y la televisión, la publicidad y las canciones populares no hacen sino remarcar.
Louis-Georges Tin muestra que no siempre la pareja hombre-mujer ocupó ese lugar de privilegio en las representaciones culturales. En Occidente, esta jerarquización se inició en siglo XII con el desarrollo del amor cortés. Pero los sectores dominantes –la iglesia, la nobleza, y posteriormente la medicina– no cesaron de desarrollar estrategias de resistencia; antes de convertirse en norma, la pareja hombre-mujer fue largamente cuestionada. En conclusión, el autor nos invita a sacar la heterosexualidad del “orden de la Naturaleza” y hacerla ingresar en el “orden del Tiempo”, es decir de la Historia.
“¿Qué sería pues el hombre apuntando a la mujer? Más que la heterosexualidad, yo lo llamaría, junto con Louis-Georges Tin, el heterosexismo. (...) En el libro de Louis-Georges Tin habría quedado demostrado que “esta cultura heterosexual emergía en Occidente hacia el siglo XII”, pero sobre todo que esta nueva elaboración se debió a la ética cortés, que sustituyó el paradigma hombre/hombre por el de hombre/dama; una cultura de la heterosexualidad venía a ocupar el lugar de una cultura de la homosocialidad.” Jean Allouch, El amor Lacan.
Louis-Georges Tin muestra que no siempre la pareja hombre-mujer ocupó ese lugar de privilegio en las representaciones culturales. En Occidente, esta jerarquización se inició en siglo XII con el desarrollo del amor cortés. Pero los sectores dominantes –la iglesia, la nobleza, y posteriormente la medicina– no cesaron de desarrollar estrategias de resistencia; antes de convertirse en norma, la pareja hombre-mujer fue largamente cuestionada. En conclusión, el autor nos invita a sacar la heterosexualidad del “orden de la Naturaleza” y hacerla ingresar en el “orden del Tiempo”, es decir de la Historia.
“¿Qué sería pues el hombre apuntando a la mujer? Más que la heterosexualidad, yo lo llamaría, junto con Louis-Georges Tin, el heterosexismo. (...) En el libro de Louis-Georges Tin habría quedado demostrado que “esta cultura heterosexual emergía en Occidente hacia el siglo XII”, pero sobre todo que esta nueva elaboración se debió a la ética cortés, que sustituyó el paradigma hombre/hombre por el de hombre/dama; una cultura de la heterosexualidad venía a ocupar el lugar de una cultura de la homosocialidad.” Jean Allouch, El amor Lacan.
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“Homosociales” en el Medioevo
El autor diferencia entre la conducta heterosexual y “el carácter heterosexual de la organización social”. Así, sostiene que en la Edad Media, más allá de los comportamientos en el sexo, primaba una “homosocialidad”, donde el “amor normal” se daba entre varones y “las mujeres se mantenían al margen y contaban poco”; la sociedad heterosexual nació recién en el siglo XII, con el “amor cortés”.
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